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MAYO / May |
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Susana Cendán |
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ELIGE / Chooses |
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DEAYM XVI |
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| As Pontes, (A Coruña) 1965. |
| Susana Cendán es doctora en historia del arte moderno y contemporáneo por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad ejerce como Profesora de arte contemporáneo en la Facultad de Publicidad de Pontevedra al tiempo que coordina y diseña las actividades del Centro de Arte Torrente Ballester de Ferrol (A Coruña). |
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Ojeando en una lluviosa y fría tarde de abril, como sólo saben serlo
en el norte, un exquisito número ya atrasado de EL EUROPEO titulado 'La
vuelta al orden', releo con gusto cómo los autores partícipes se van
identificando uno por uno con determinados animales. La idea me estimula
y comienzo a barajar la posibilidad de imaginarme a mi misma
identificada con algo concreto, quizá no con algún animal, la historia
humana, como dice Brea, ya resulta por si misma demasiado bíchica, así
que se me ocurre, me apetece, mirarme en el espejo de cualquiera de los
San Sebastianes creados por Roberto González. Esos fantásticos e
intemporales San Sebastianes laicos traspasados por las flechas de sus
verdugos cotidianos, el amor, el sufrimiento, la muerte...Nunca sabré
con exactitud por cual de ellos decidirme, aunque hay uno que me
perturba especialmente. Viste una camisa blanca y su apariencia resulta
tan próxima que cada vez que lo miro, que me miro, se repite el mismo
epatante proceso: no puedo dejar de mirarlo. No se trata en absoluto de
un juego de palabras, por desgracia tampoco de nada erótico. Pero esa
imagen tiene algo... a la vez cómico y entrañable, profundo y
aparente, próximo y lejano. Parece un camarero. Tal vez un taxista. No
sabría precisar. Miro y miro y no acabo de entender el porque de esa
rara y recurrente fijación, pero siempre sucede. Su gesto desnudo y
dolorido metaforiza la pesada presencia de la indefensión envolviendo
al hombre contemporáneo con su inmenso manto, un hombre tratando de
bucear entre sus propios miedos, tan soberbio y débil al mismo tiempo.
No sé quien eres pero me tranquilizas. Si por alguna extraordinaria
casualidad algún día todos esos San Sebastianes fuesen míos,
construiría con ellos un enorme altar. Sería mi altar privado, pues no
lo compartiría con nadie. De eso si que estoy segura, de eso y de que
no para de llover.
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